sábado, 7 de noviembre de 2015

Tarta de boniato

¡Mira que es fotogénico el otoño! Los colores ocres y rojos combinados con distintos tonos de verde que todavía perduran, hacen de los parques y bosques todo un espectáculo. Posiblemente los boniatos son de lo menos fotogénico que tiene el otoño, y la tarta de boniato tampoco es especialmente vistosa, pero ya veis que añadiéndole unas hojas secas las fotografías han quedado bastante apañadas.

Por lo que he leído, el pastel de boniato tiene su origen entre la población esclava de EEUU. Parece que adaptaron este producto a su cocina porque les recordaba al ñame. La receta de la famosa "Sweet potato pie" aparece por primera vez en el primer libro de Abby Fisher´s. Esta señora trabajó como cocinera en alguna plantación del sur de los EEUU y, tras liberarse de la esclavitud, adquirió fama y publicó un libro en el que recogía recetas del viejo sur, como ella lo denominó.

Con las cantidades que he puesto en los ingredientes podéis hacer una tarta grande o cuatro tartaletas. Cada tartaleta es para dos personas porque la tarta es contundente. La tarta sola ya queda bastante rica, pero se suele consumir con merengue que le aporta un toque suave y fresco. Si tenéis tiempo podéis hacer la receta con la base que os propuse en La tarta de higos y almendras, pero si vais con prisa, como ha sido mi caso, utilizad masa quebrada de la que venden preparada. 



Ingredientes: 

Para un molde de 20 cm de diámetro y 8 raciones o 4 tartaletas de 12 cm y 2 raciones cada una.
  • Una base de masa quebrada (en mi caso de la marca Hacendado).
  • 300 g de puré de boniato.
  • 300 g de azúcar blanco o moreno.
  • 2 huevos grandes.
  • 40 g de mantequilla.
  • 1 cucharada de postre de canela.
  • 1/2 cucharada de postre de jengibre.
  • 1/4 de cucharada de postre de nuez moscada.
  • La ralladura de un limón grande.
Para acompañar:
  • Merengue.
Preparación:
  1. Precalentamos el horno a 180º C.
  2. Estiraremos un poco la masa y forraremos el molde que vayamos a utilizar. Pincharemos toda la base de la masa con un tenedor para que no suba.
  3. Asaremos los boniatos en el microondas, los pelaremos y los aplastaremos haciendo un puré.
  4. Añadiremos al boniato las especias y la ralladura de limón.
  5. Agregaremos la mantequilla fundida.
  6. Batiremos los huevos y los incorporaremos a la preparación anterior.
  7. Llenaremos el molde hasta algo más de la mitad porque la crema sube en el horno. 
  8. Colocaremos la bandeja a media altura y hornearemos unos 45 minutos a 180º C con calor arriba y abajo. 
  9. Pincharemos con un palillo la tarta para ver si ya está hecha. Tiene que salir limpio.
  10. La sacaremos del horno y la desmoldaremos cuando esté totalmente fría.
  11. Yo le he puesto un merengue italiano porque queda muy firme y brillante. Podéis encontrar la receta del Merengue italiano en este blog.


Un libro: 

Y a propósito de la fotogenia os propongo un libro de Oscar Wilde. "El retrato de Dorian Gray" se publicó en 1890 en una revista, posteriormente el escritor haría modificaciones y publicaría el resultado ya como novela en 1891. Es una novela de terror de estilo gótico que habla sobre la belleza, la juventud y la envidia. Muy recomendable.
Harry - dijo Basil Hallward, mirándolo directamente a los ojos -, todo retrato que se pinta de corazón es un retrato del artista, no de la persona que posa. El modelo no es más que un accidente, la ocasión. No es a él a quien revela el pintor; es más bien el pintor quien, sobre el lienzo coloreado, se revela. La razón de que no exponga el cuadro es que tengo miedo de haber mostrado el secreto de mi alma.
- Y, ¿cuál es ...? -preguntó.
- Te lo voy a decir - respondió Hallward; pero lo que apareció en su rostro fue una expresión de perplejidad. -Soy todo oídos, Basil - insistió su acompañante, mirándolo de reojo.
- En realidad es muy poco lo que hay que contar, Harry - respondió el pintor -, y mucho me temo que apenas lo entenderías. Quizá tampoco te lo creas.
(...)- Es una historia muy sencilla - dijo el pintor después de algún tiempo -. Hace dos meses asistí a una de esas fiestas de lady Brandon a las que va tanta gente. (...) Al darme la vuelta vi a Dorian Gray por vez primera. Cuando nuestros ojos se encontraron, me noté palidecer. Una extraña sensación de terror se apoderó de mí. Supe que tenía delante a alguien con una personalidad tan fascinante que, si yo se lo permitía, iba a absorber toda mi existencia, el alma entera, incluso mi arte. Yo no deseaba ninguna influencia exterior en mi vida. Tú sabes perfectamente lo independiente que soy por naturaleza. Siempre he hecho lo que he querido; al menos, hasta que conocí a Dorian Gray. Luego..., aunque no sé cómo explicártelo. Algo parecía decirme que me encontraba al borde de una crisis terrible. Tenía la extraña sensación de que el Destino me reservaba exquisitas alegrías y terribles sufrimientos. Me asusté y me di la vuelta para abandonar el salón. No fue la conciencia lo que me impulsó a hacerlo: más bien algo parecido a la cobardía. No me atribuyo ningún mérito por haber tratado de escapar.


Una película:

Me vais a permitir proponer una película que asocio con la fotogenia. Se trata de "El río de la vida" dirigida por Robert Redford en 1992. Y por qué esta asociación de ideas, os preguntaréis, pues además de por ser una película con una fotografía impresionante, uno de los protagonistas es Brad Pitt. Y es que, óiganme gente,  Brad Pitt era en aquella época muy, pero que muy fotogénico y en esa pelí lo sacaron especialmente guapo.

Me gusta mucho Brat Pitt, se nota ¿no? Hoy nadie discute que, además de seguir siendo muy guapo, es un gran actor.


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