domingo, 19 de junio de 2016

Berlinesas clásicas

Hoy os voy a proponer unas Berlinesas, Berlinas o Bolas de Berlín, como prefiráis llamarlas. Son unos dulces originarios de Alemania, allí reciben el nombre de Berliner Pfannkuchen.

Su elaboración tiene cierta dificultad, para qué nos vamos a engañar. Pero creo que merece la pena que intentéis hacerlas porque están muy ricas.  Creo que es imprescindible disponer de una batidora con ganchos de amasar. Si tenéis una de esas amasadoras grandes y maravillosas, pues mejor que mejor (yo no, la mía es una chiquitaja manual más vieja que la tos pero que me saca de muchos apuros). 

Esta receta es del blog webosfritos y la he hecho por lo menos cinco o seis veces. Me suele salir bien pero las dos últimas veces la masa ha quedado más "ingobernable" que las otras. Las causas han podido ser el cambio de harina, o que he usado un huevo más grande, o que hace más calor en casa...no tengo ni idea, la cosa es que me ha resultado más difícil manipular las porciones de masa una vez formadas. 

Las he llamado "Berlinesas clásicas" porque creo que estos rellenos son los más típicos. Unas tienen crema pastelera y están recubiertas con azúcar normal y otras llevan mermelada de frambuesa y las he espolvoreado con azúcar glas. A mí me gustan los dos tipos. 

La mayoría de las recetas que he visto publicadas usan cortantes de unos 6 cm de diámetro, a mí me resultan unos dulces muy grandes. Creo que con un diámetro de 4 cm, es suficiente. Podéis usar para cortarlas un vaso por ejemplo, no es necesario tener el cortante.

Tienen una ventaja estos pasteles y es que, una vez fritos y fríos, podéis congelarlos. Luego los descongeláis a temperatura ambiente y están tan ricos como el día que los hicísteis. Es importante poder conservarlos de esta forma porque pierden mucho si se consumen de un día para otro. 


Ingredientes: 
Para unas doce Berlinesas con un cortante de 4 cm.

Masa de las Berlinas:
  • 300 g de harina de fuerza.
  • 125 g de leche.
  • 15 g de levadura de panadero fresca.
  • 1 huevo
  • 80 g de azúcar blanquilla.
  • 35 g de mantequilla derretida pero no caliente.
  • 1 pizco de sal.
Relleno:
Crema pastelera: Podéis encontrar cómo se hace pinchando aquí.
Un bote de mermelada de frambuesa.

Elaboración:
Masa:
  1. Templaremos ligeramente la leche en el microondas y diluiremos la levadura en ella.
  2. En un recipiente colocaremos los huevos, la mantequilla y el azúcar y los batiremos bien.
  3. Agregaremos la leche a la preparación.
  4. Incorporaremos poco a poco la harina con la sal y amasaremos con una batidora eléctrica con ganchos de amasar. Trabajaremos la masa de 5 a 10 minutos. Os quedará una masa lisa y pegajosa.
  5. Con una rasqueta de cocina separaremos toda la masa de las paredes del molde y la dejaremos en el fondo. Taparemos con un paño de cocina y dejaremos que repose durante una hora a temperatura ambiente.
  6. Espolvorearemos harina sobre la mesa y volcaremos encima la masa con ayuda de la rasqueta. 
  7. Pondremos un poco de harina por encima (muy poca para no meter demasiada dentro) y amasaremos ligeramente con la mano para sacar el aire de la masa y dejaremos que repose durante 5 minutos.
  8. Con ayuda de un rodillo enharinado extenderemos la masa dejando un grosor uniforme de aproximadamente un dedo.
  9. Cortaremos porciones de masa de 4 cm de diámetro y las dispondremos un poco separadas entre sí sobre papel de horno que habremos aceitado ligeramente. Taparemos con un paño y dejaremos que reposen durante una hora u hora y media.Los recortes de masa los volveis a amasar y extender para hacer alguna pieza más.
  10. En una sartén no demasiado grande pondremos abundante aceite.
  11. Freiremos las porciones hasta que se doren por un lado, les daremos la vuelta y las doraremos por el otro lado. 
  12. Sacaremos las Berlinas y las colocaremos sobre papel de cocina para que suelten aceite.
  13. Dejaremos que se enfríen por completo. 
  14. Con ayuda de una jeringa de cocina o de una churrera introduciremos el relleno que queramos y las espolvorearemos con azúcar.


Un libro:
No es una novela lo que os propongo y tampoco es un libro cómodo de leer. Es un diario durísimo de una mujer anónima que vivió la entrada del Ejército Rojo en Berlín cuando vencieron a los nazis. Es una cara de la Segunda Guerra Mundial que no conviene olvidar tampoco. El trato que recibió la población civil por parte de los vencedores no fue siempre ejemplar. En Berlín fueron violadas dos millones de mujeres de todas las edades. Desgraciadamente las mujeres siguen siendo hoy en día víctimas de violaciones en todas las guerras.

Mi asociación de ideas es muy obvia. Este libro se titula "Una mujer en Berlín". Su autora no quiso que se revelase la autoría del libro ni siquiera después de muerta. 

"Una y otra vez voy anotando en estos día cómo se transforma mi percepción de los hombres, la percepción que tenemos todas las mujeres en relación con los hombres. Nos dan pena, nos parecen tan pobres, tan débiles. El sexo debilucho. Una especie de decepción colectiva se está cuajando bajo la superficie entre las mujeres. El mundo nazi de glorificación del hombre, el mundo dominado por los hombres...se tambalea y con él se viene abajo también el mito "hombre". En las guerras de antaño, los hombres podían reclamar el privilegio exclusivo de matar y morir por la patria. En los tiempos actuales, las mujeres también participamos. Este hecho nos modifica, hace que nos volvamos descaradas. Cuando acabe la guerra tendrá lugar, junto a otras muchas derrotas, también la derrota de los hombres en su masculinidad." 
"En la cola del agua contaba una mujer cómo un vecino la increpó en el refugio cuando los Ivanes (los rusos) se las llevaban y ella se resistía: "¡Vamos, vaya de una vez! ¡Nos está poniendo a todos en peligro!" Es una pequeña nota sobre la decadencia de Occidente.
Una canción:
Estaréis de acuerdo conmigo que tanto las atrocidades cometidas por los nazis, como las que se cometieron después con estas mujeres alemanas, podría decirse que fueron producto de personas degeneradas...pues bien, y aquí va la asociación de ideas musical de hoy, los nazis calificaron de "Entartete Kunst" o "Arte degenerado" determinados tipos de música tanto por el origen racial de sus autores como por su filiación política. 

Uno de estos artistas fue Gustav Malher calificado como "degenerado" por su origen judío y por su "modernidad". Os dejo una de sus piezas más conocidas. Adagietto de la Sinfonía nº 5 en Do sostenido menor.


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