sábado, 30 de noviembre de 2013

Tarta de queso al horno

Por lo que he leído, la tarta de queso es uno de los postres más famosos del mundo.

Aunque el origen es un poco dudoso, está documentado que ya la tomaban los deportistas griegos en los primeros Juegos Olímpicos de la historia, en el año 776 a.C. Los romanos la introdujeron en Europa y de aquí dio el salto a Estados Unidos donde un productor de quesos intentó elaborar la receta de cheesecake que incorpora el queso francés Neufchatel y por error dio origen al reconocido queso Philadelphia. Este error haría surgir el famoso cheesecake americano.

Bueno, ahí quería yo llegar, a esa famosa tarta de queso neoyorquina. Esta receta es una mezcla de varias. La base es una masa básica para este tipo de tartas. Se puede poner sólo en la parte de abajo o también en los laterales. Con las cantidades que pongo sale para dos bases, lo que sobra se puede congelar en forma de bola. Los ingredientes del cuerpo de la tarta se pueden variar. Suelen llevar queso fresco, crema agria (que yo no he encontrado) o yogurt griego y nata. Se pueden cambiar las cantidades de las tres cosas, o no utilizar alguna de ellas, siempre que la cantidad total sea más o menos la misma. El galseado lo he sacado de Annie, una cocinera de Canal Cocina, porque queda muy rico y muy vistoso. Si van a comer niños se sustituyen el licor y el agua por la misma cantidad en zumo de naranja. La mayoría de las tartas llevan frutos rojos frescos, yo he puesto fresas en almíbar porque no estamos en temporada. Por último, en algunas recetas se utiliza azúcar normal y extracto de vainilla, yo no tenía extrato pero sí azúcar avainillado. Este azúcar se puede conseguir metiendo en un bote de cristal azúcar blanco y una vaina de vainilla, cuyo contenido hayáis utilizado para para otro postre, se deja unos días y el azúcar absorve el aroma de la vainilla.
Sale una señora tarta con 8 buenas raciones.


Ingredientes:
Para la base
100 g de mantequilla
1 cucharada de agua
3 cucharillas de azúcar avainillado
300 g de galletas María

Relleno
600 g de queso crema, a temperatura de ambiente
200 g de azúcar avainillado
18 g de harina
4 huevos batidos
150 ml de yogurt griego 
100 ml de nata

Para el glaseado
200 g de mermelada de fresa.
1 cucharada de maizena
60 ml de licor de naranja
60 ml de agua

Para decorar: Un bote de fresas en almíbar.


Elaboración:
Machacamos las galletas, les añadimos la mantequilla, el azúcar y la amasamos, colocamos la mezcla cubriendo el fondo de un molde redondo desmoldable de 24 cm. Horneamos 10 minutos.

Subimos la temperatura del horno a 230˚C.

Mezclamos el queso, el azúcar avainillado, la harina y batimos bien. Añadimos los huevos, uno por uno y mezclamos bien. Incorporamos el yogurt griego y mezclamos bien.
Volcar sobre la tarta y horneamos 10 minutos. Bajamos la temperatura del horno a 130˚C y horneamos 1 hora.

Dejamos enfriar antes de sacar del molde y preparamos el glaseado.

Para preparar el glaseado, en una cazuela pequeña ponemos un poco de mermelada con la maizena, mezclamos y añadimos los demás ingredientes, cocinamos 5 minutos.

Cuando esté fría y desmoldada la tarta le ponemos el glaseado y la adornamos con las fresas. La tarta mejora después de 24 horas.

El licor de naranja y el agua se pueden sustuir por 120 ml de zumo de naranja. En la receta origial se utiliza azúcr normal y extracto de vainilla, yo no tenía extrato pero sí azúcar avainillado*. He revisado varias recetas de tartas y en algunas sustituyen la crema fresca o nata agria de la receta original por yogurt griego, que es lo que yo he puesto. Se pueden variar las cantidades de queso, yogurt y nata, siempre que la suma de ellas sea más o menos la misma.

Un libro:

"La ciudad de cristal", dentro de "La trilogía de Nueva York" de Paul Auster, tiene un principio de esos que atrapan:





"Todo empezó por un número equivocado, el teléfono sonó tres veces en mitad de la noche y la voz al otro lado preguntó por alguien que no era él. Mucho más tarde, cuando pudo pensar en las cosas que le sucedieron, llegaría a la conclusión de que nada era real excepto el azar. Pero eso fue mucho más tarde. Al principio, no había más que el suceso y sus consecuencias. Si hubiera podido ser diferente o si todo estaba predeterminado desde que la primera palabra salió de la boca del desconocido, no es la cuestión. La cuestión es la historia misma, y si significa algo o no significa nada no es la historia quien ha de decirlo."
                                                                                   (La ciudad de Cristal - Paul Auster)
Una canción:

¿Quién hay más neoyorquino que Woody Allen? La primera escena de Manhattan con el tema "Rhapsody in Blue" de George Gershwin.




2 comentarios:

  1. Te ha quedado muy bien, todo, todo, el blog y lo que escribes. Y la tarta, mmmmh, tiene una pinta exquisita!!

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  2. Gracias! La tarta sí está rica, sí :)

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